miércoles, 12 de agosto de 2020

Educación emocional

Frente a los discursos actuales sobre una denominada “educación emocional” y sus propuestas de capacitación, me encuentro, una vez más, estableciendo una suerte de diálogo a des-tiempo con el gran Lev Vigotsky, cuya lectura es una fuente inagotable de nuevas respuestas a los problemas de la pedagogía y la psicología del desarrollo actual.

En su libro Teoría de las emociones, (editado en español en el 2004 sobre la base de la producción científica entre 1931 y 1933), Vigotsky realiza un análisis crítico de todas las posiciones -fundamentalmente biologicistas, fisiologicistas- relacionadas al estudio de las emociones. Para los autores de esas posturas (James, 1884, Lange, 1885 citados por Vigotsky) las emociones no son otra cosa que sensaciones corporales de las que cobramosconciencia.

En otras palabras, las emociones son las manifestaciones corporales y no los contenidos psicológicos que las generan. Actualmente se puede observar que muchas propuestas de esta denominada educación emocional se realizan a través de ejercicios que consisten enasociar un gesto (dibujo de una sonrisa, por ejemplo) con una emoción.

Existen verdaderos manuales de ejercicios de educación emocional. Verdaderos repertorios de aprendizaje por asociación de respuestas a estímulos “emocionales”. Vigotsky señala en su obra que al biologizar las emociones, los investigadores son incapaces de ver en ellas lo que tienen propiamente de humanas: el significado que cada una de ellas tiene para la persona que las siente; es decir, la influencia que la conciencia y el pensamiento tienen en cada una de ellas; su relación estrecha con la personalidad de cada individuo; la dependencia que aquellas tienen con las vivencias del sujeto en un contexto histórico, bajo condiciones sociales concretas y, sobre todo, su desarrollo y cambio cualitativo durante las condiciones de vida del hombre.

Se verá por qué el dualismo cartesiano, el interaccionismo y el espiritualismo de la psicología teleológica que Vigotsky critica en este libro están hoy presentes en las neurociencias modernas.

El reduccionismo biológico, por su naturaleza, no puede dar cuenta de la variedad de las cualidades propiamente humanas de la conciencia, las motivaciones o los sentimientos, cuya explicación plena no se encuentra en nuestra biología, sino en el significado que las mismas adquieren en el transcurso del desarrollo históricamente condicionado.

Este modelo actual de “educación emocional” no es otra cosa que la expresión de ese marco escicionista que entiende las condiciones del sujeto, en este caso la regulación de sus propias emociones como la condicionante de sus posibilidades de interactuar con otros en diferentes contextos.

A partir del concepto de situación social de desarrollo, se entiende que los efectos en el desarrollo que tendrá una determinada vivencia estarán relacionados entonces con el modo en que cada niño percibe e interpreta una determinada situación objetiva.

De este modo, las emociones, se desarrollan en los/as niños/as en una situación social particular en la cual se construye sentido.

Es decir, se construye una pseudociencia cuyo propósito consiste en poner estos pseudoconocimientos científicos a disposición de las necesidades del mercado y de los intereses sociales y culturales neoliberales.

El neoliberalismo precisa sujetos que asuman que” lo que tienen entre sus orejas es lo que les permite aprender”, que son sus condiciones las que posibilitarán el éxito, en la medida, entre otras cosas, que pueda adiestrar sus emociones.

Valores humanos por excelencia que no están en nuestros cerebros cuando llegamos a este mundo. Es la experiencia, que siempre es con otros y otras y las condiciones dignas para aprender las que entretejerán el lazo entre biología y cultura en el modo particular y singular que nos constituirá como verdaderos sujetos productores y transformadores en nuestra sociedad.

 

DUBROVSKY, S. (2019). Educación emocional o¿ cómo adiestrar las emociones. Neurociencias y Educación.


jueves, 6 de agosto de 2020

Pseudoterapias


Aunque llevan con nosotros desde siempre, la situación ha empeorado con la fulgurante entrada en escena de las pseudoterapias.

Muchas de ellas están disfrazadas de cientifismo y exprimen al máximo el efecto placebo, el be-friendly (ser amable o tratar al paciente como a un amigo), el carisma (y la manipulación) y las habilidades terapéuticas aplicadas a personas predispuestas,algunas de ellas incluso desesperadas.

Se considera pseudoterapia a la sustancia, producto, actividad o servicio con pretendida finalidad sanitaria que no tenga soporte en el conocimiento ni en la evidencia científica que avale su eficacia y su seguridad. Se basan en teorías que parecen científicas y muy lógicas, siendo los falsos terapeutas verdaderos especialistas en explicar de forma sencilla y para todos los públicos, teorías no contrastadas de una forma mucho más didáctica de lo que somos capaces de hacerlo muchos psicólogos, profesores y científicos.

Muchas personas acuden a curanderos y pseudoterapeutas porque el paciente se encuentra en una situación emocional de debilidad, porque alguien lo ofrece como eficaz. Así mismo, las visitas a pseudoterapeutas se mantienen por comportamientos supersticiosos, casualidades, placebo, carisma, por compañía ante la soledad o, sencillamente, por estar en disposición de pagar porque alguien les preste atención.

Moriana, J. A., & Gálvez-Lara, M. Psicoterapias y pseudoterapias en búsqueda de la evidencia científica. La ciencia y la práctica profesional en psicología clínica. Papeles del Psicólogo / Psychologist Papers, xx (2020), pp. xx-xx

martes, 4 de agosto de 2020

Neuromarketing



El neuromarketing tienen todas las características de una pseudociencia, ya que:

Primero ha sido un buen negocio, por ejemplo se evidencia el aumento de conferencias acerca del tema.

Segundo, aquellos que se consideran expertos en neuromarketing presentan sus tesis como dogma, debido a que no demuestran que las hipótesis sean evaluadas o contrastadas, pues de hecho la evaluación de las hipótesis es muy relevante porque esta permite que los argumentos se mejoren o se omitan cuando no son coherentes con lo que manifiestan, sumando que el arbitraje permite el desarrollo del conocimiento,

Por último, en el rastreo bibliográfico que se consulta  no se identifica que el neuromarketing posea leyes generales, sistematización de teorías y la utilización de estas para explicar y predecir, asimismo no presenta métodos ni experimentos con datos cuantificables; en otras palabras, las ideas que expone el neurormarketing solo quedan en el ámbito de la especulación de la opinión.

Quedando en el ámbito de la charlatanería, ya que adoptan tesis o creencias que no son contrastables con la actualidad científica, no se contrastan con evidencia empírica, al no usar el método científico

 Lo anterior es con el fin de evidenciar que el neuromarketing posee serias falencias como las siguientes: es un concepto vacío, no busca conocimientos relevantes, no resuelve problemas, no plantea nuevas hipótesis y no contrasta sus tesis.


Gómez, J. A. T. (2015). La farsa del neuromarketing. Revista e-ikon2(1), 2-9.

viernes, 31 de julio de 2020

Las pseudociencias

Las pseudociencias según Mario Bunge (1985) se caracterizan:

Primero por tener una comunidad de creyentes, no de investigadores, por ser apoyadas no por su carácter científico sino por ser un buen negocio, contener ítems imaginarios, admitir argumentos de autoridad, o modos paranormales de conocimiento accesible solo a los iniciados, o a los entrenados para interpretar ciertos textos canónicos, o un ethos que, lejos de ser el de la libre búsqueda de la verdad de la profundidad y de la sistematicidad, es el de la defensa obstinada del dogma, si es necesario, con ayuda del engaño o la violencia.

Segundo, no respetan la lógica, y los modelos matemáticos son la excepción y, cuando han sido propuestos, han resultado incomprobables o falsos, contribuye poco a las ciencias del conocimiento, tener problemas mal planteados (por tener supuestos falsos) y típicamente (aunque no siempre) prácticos más que cognoscitivos, contener números hipótesis incontrastables o incompatibles con hipótesis científicas bien confirmadas (leyes).

Tercero, no contienen leyes propiamente dichas, sus objetivos son típicamente prácticos, antes que cognoscitivos como corresponde al carácter predominante práctico de las problemática y no contiene objetivos característicos de la investigación científica: la búsqueda de leyes, sistematización en teorías, y la utilización de estas para explicar y predecir, poseer métodos incontrastable y no hace experimentos ni admite crítica.

Por último, la pseudociencia no tiene parientes próximos, salvo quizá otra pseudociencia, con los que pueda interactuar fructíferamente, o sea la pseudociencia está prácticamente aislada: no existe un sistema de pseudociencias paralelo al de las ciencias.

 

Además, Bunge resalta que la pseudociencia es peligrosa porque:

a) intenta hacer pasar especulaciones desenfrenadas o datos no controlados por resultados de la investigación científica,

b) da una imagen equivocada de la actitud científica,

c) contamina algunos campos de conocimientos en particular las ciencias blandas y las humanidades,

d) es accesible a millones de personas (en tanto que la ciencia genuina es difícil y por esto está reservada a unos poco)

e) goza del apoyo de poderosos grupos de presión —a veces iglesias y partidos políticos— y goza de la simpatía de los medios de comunicación.

 

Gómez, J. A. T. (2015). La farsa del neuromarketing. Revista e-ikon2(1), 2-9.


miércoles, 3 de junio de 2020

Educación especial frente a la nueva normalidad.



No podemos detener el trabajo con niños con retardo en el desarrollo. Desde el análisis conductual se trabaja para desarrollar repertorios académicos y de conducta. También se hace énfasis en conductas de seguridad y autocuidado. Ante la nueva normalidad adaptamos procedimientos para intervenir en el desarrollo de estos repertorios, usando todo tipo de tecnologías.





viernes, 22 de mayo de 2020

Duelo traumático

Desde mediados de los años 90 se ha abordo de los comportamientos que resultan problemáticos en la funcionalidad de las personas que han pasado a través de pérdidas afectivas, y se ha tratado de establecer de manera específica la diferencia que tienen con los problemas de ansiedad o depresión (Prigerson et al., 1999), estudiados de diferentes formas y otorgándoles diversos nombres como:

1. trastorno de duelo prolongado (Prigerson et al., 2009).
2. trastorno complejo persistente por pérdidas afectivas (DSm-5, 2013).
3. duelo patológico (horowitz, Bonanno y holen, 1993).
4. duelo traumático (Prigerson et al., 1997).

Duelo traumático.

Al comparar estas cuatro categorías el duelo traumático resulta ser la que recurre en menor medida a una visión patológica de la conducta. Prigerson et al. (1996) definen el duelo traumático como “síntomas de separación y estrés traumático (p.e., anhelar intensamente a quien no está, buscar a quien ha muerto, presentar pensamiento intrusos, y estar estupefacto ante la muerte) que están asociados con difusión permanente” (p.1484).

La definición del duelo traumático busca identificar los comportamientos que presentan las personas que les han llevado experimentar la pérdida como traumática, no como una patología o un trastorno, sino como una serie de conductas que se dan tras un evento que les cambió la vida de manera importante y generalizada.

Implica la descripción de formas de conducta que se dan específicamente por la pérdida afectiva y no por otros aspectos.

Para el diagnóstico de duelo traumático el criterio de tiempo no resulta crítico para determinar si la persona presenta o no esta problemática.

Al respecto, Jacobs, mazure, y Prigerson (2000) mencionan que, dadas las características del duelo, el tiempo no es fundamental para su identificación, sino el efecto que ha tenido la pérdida en la persona, siendo sus características principales:

(a) La preocupación excesiva acerca de la persona que se ha ido.

(b) Las reacciones marcadas y persistentes en respuesta a la pérdida (comportamientos autolesivos, dificultades para imaginarse una vida placentera, frecuentes esfuerzos por evitar cosas que recuerden la pérdida, sentir que una parte de ellos ha muerto, entre otros) (Prigerson et al, 1999).


Muñoz-Martínez, a. m. (2018). An intervention of traumatic grief using functional analytic psychotherapy: a clinical case/Intervención en un caso clínico de duelo traumático a través de la psicoterapia analítica funcional. Revista argentina de clínica psicológica, 27(i), 91.

jueves, 21 de mayo de 2020

DUELO TRAUMÁTICO A TRAVÉS DE LA PSICOTERAPIA ANALÍTICA FUNCIONAL

Dado que la evaluación de confiabilidad de los criterios para el diagnóstico de duelo traumático, en términos de su sensibilidad y precisión, aún se encuentran bajo análisis (Prigerson et al, 1999), los sistemas diagnósticos no han aceptado que se trate esta problemática de manera diferente a los problemas del estado de ánimo (Wakefield y Schmitz, 2013).

Debido a las dificultades en el sistema diagnóstico, desde la psicología se ha mencionado la importancia de aproximarse a estas problemáticas más allá de la morfología de los comportamientos.

Específicamente, la perspectiva conductual ha abordado las dificultades relacionadas con las pérdidas teniendo en cuenta tanto el comportamiento que se presenta como los factores contextuales con los que interactúa el individuo, que, de acuerdo con sus postulados, son los que mantienen la problemática (Delprato y midgley, 1992).

La psicología clínica conductual busca que las intervenciones se establezcan con base en la función que tienen las conductas problemáticas, determinadas a partir de la relación que tienen con el ambiente actual y la historia de aprendizaje y no con entidades mentales (Follette, Naugle y Linerooth, 2000).

 

Muñoz-Martínez, a. m. (2018). An intervention of traumatic grief using functional analytic psychotherapy: a clinical case/Intervención en un caso clínico de duelo traumático a través de la psicoterapia analítica funcional. Revista argentina de clínica psicológica, 27(i), 91.


domingo, 17 de mayo de 2020

Efecto placebo y sistema inmunitario


Foto de Gabrielle Henderson en Unsplash

El efecto placebo es un fenómeno que implica cambios biológicos en el organismo, que tienen su origen en interacciones de carácter psicológico que actúan en el sentido de una restauración, mantenimiento o mejoría de la salud, y que el mismo puede producirse de forma independiente o complementaria a la administración de tratamientos biomédicos activos o inactivos.

Nuestro conocimiento inmunológico no es suficiente para explicarnos por qué estímulos inmunológicamente neutros pero emocionalmente intensos, son capaces de producir reacciones alérgicas; por qué pueden hacerse desaparecer las verrugas bajo hipnosis; por qué el ambiente social puede determinar la respuesta individual a enfermedades infecciosas; por qué virus latentes dan lugar a enfermedades manifiestas bajo circunstancias estresoras para el organismo infectado; o por qué al ser expuestos a los mismos agentes infecciosos sólo enferman algunos individuos.

Desde el momento en que el estado psicológico de un individuo puede influir el curso de enfermedades relacionadas con el sistema inmunitario -tales como infecciones, enfermedades autoinmunes y ciertos tipos de cáncer-, la investigación de los vínculos entre el psiquismo y la inmunidad adquiere tres importantes implicaciones -clínicas: posibilidad de que los tratamientos psicológicos puedan usarse como terapéuticas de apoyo para suprimir la respuesta inmunológica tanto en enfermedades amenazadoras para la vida como en trastornos menos graves; posibilidad de que tales tratamientos puedan usarse, igualmente, para mejorar el sistema inmune, en particular, en grupos vulnerables, y, finalmente, clarificación de la importancia de la protección que es capaz de proporcionar un enfoque positivo de la existencia.

 

Bayés, R., & Borrás, F. X. (1993). Aportaciones de la psicología experimental al análisis del efecto placebo. Revista latinoamericana de psicología, 25(3), 345-363.