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lunes, 29 de septiembre de 2014

Desventajas culturales: estatus económico-sociocultural de las familias y retrasos lingüísticos


Autores como Bereiter y Engelmann (1977)* demostraron las relaciones estrechas que guarda el estatus económico y sociocultural de las familias, con las habilidades desarrolladas por los alumnos y alumnas dentro y fuera de la escuela. Puede asegurarse que las habilidades sociales, lingüísticas y pre académicas que desarrollan los niños y las niñas durante los años preescolares tienen una gran influencia sobre el desarrollo de habilidades académicas en el ámbito escolar. Estos autores abrieron las puertas al estudio de las denominadas "desventajas culturales" a las que los alumnos/as de clase social baja pueden enfrentarse al ingresar a un sistema educativo "normal".

En las familias de clase socio-económica baja, los niños y niñas presentan retrasos lingüísticos que varían en grados de severidad y tales atrasos pueden explicarse a partir de la pobreza (en cantidad y tipo) de las interacciones entre padres, madres, hijos e hijas, que suele caracterizar a estas familias.

Tough (1982)* señala que los niños y niñas cuyos padres y madres tienen bajo nivel educativo:
(a) usan estructuras simples en su lenguaje;
(b) hacen peticiones directas y concretas, sin justificar sus requerimientos, y
(c) su orientación del lenguaje no propicia el uso de estructuras lingüísticas complejas.

Por su parte, los niños y niñas cuyos padres y madres tienen un nivel educativo medio y alto:
(a) usan estructuras más complejas en sus frases y oraciones cotidianas;
(b) poseen un lenguaje que se encamina a analizar y reflexionar sobre experiencias pasadas y a expresar planes e intenciones;
(c) expresan y proyectan, sentimientos propios y de otras personas, y
(d) elaboran y justifican sus requerimientos.

En estas familias hay una tendencia a leer y comentar libros, a ampliar la complejidad de su lenguaje y a realizar actividades pre académicas como parte de su vida cotidiana.

* Bereiter, C., & Engelmann, S. (1977). Enseñanza especial preescolar. Barcelona, Espana: Fontanella.

 *    Tough, J. (1982). Language, poverty and disadvantage in school. En L. Feagans, & D. Farran (Eds.) The language o f children reared in poverty: Implications fo r evaluation, (págs. 3-18). New York, NY: Academic Press.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Mediación verbal



Investigadores  como  Meichenbaum  (Meichenbaum y Goodman, 1971) y Kanfer  (Kanfer, Karoly y Newman, 1975) han demostrado  que  la  mediación verbal puede aplicarse de manera constructiva para modificar la conducta de solución de problemas y de adaptación de los niños,
 
Según  se  ha  demostrado,  las  auto afirmaciones  verbales  mejoran desempeño de  las  tareas  de  laboratorio  de  los  niños  hiperactivos impulsivos (Meichenbaum y Goodman, 1971), y esto ha conducido al uso de tales afirmaciones en diversas formas de entrenamiento  de  autocontrol (Thoreson y Mahoney, 1974).

Meichenbaum y Goodman (1971), quienes  también  utilizaron la autoinstrucción  verbal  como  un  medio  de  reducir  la  respuesta impulsiva en los niños hiperactivos con problemas en el aprendizaje.


Los resultados indicaron que aunque las verbalizaciones entre reflexivos e impulsivos no variaron en frecuencia, si hubo diferencias cualitativas, en relación al lenguaje privado que se muestra más auto regulatorio y directivo.

domingo, 3 de agosto de 2014

SENTIMIENTOS Y CONDUCTA


Deben distinguirse dos problemas generales en relación con los sentimientos y la conducta.

 El primero es el de traducir los sentimientos comunicados (u observados) del paciente en datos conductuales (quién hizo qué, cuándo, dónde, cómo, a quién, en qué circunstancias, etcétera), basándose en las informaciones del paciente.

El segundo problema relacionado es el de conceptualizar los sentimientos en términos de procesos conductuales, como una condición general aplicable a los actos humanos. Desde luego, estos son realmente dos aspectos de un problema básico, como es la función de los sentimientos en el mundo de la conducta.

Para apoyar el argumento postulado en el presente libro, en el sentido de que los sentimientos son conducta, se pueden hacer varias afirmaciones.


1. Junto con la expresión de los sentimientos del paciente están las conductas observables, que incluyen el habla, la manera de expresarse, postura, expresiones faciales, gestos, hábitos “nerviosos” como son los tics, y múltiples tipos de conducta expresiva. Sería difícil juzgar los sentimientos (en términos de estados emocionales) sin tomar en cuenta las conductas que los acompañan o de otro tipo. Debido a que los sentimientos se relacionan con estados emocionales (alegría, tristeza, etcétera), los signos fisiológicos que acompañan a estos estados emocionales son muy conocidos.

2. La misma conducta verbal del paciente identifica y atribuye las causas posibles, así como las circunstancias, a los sentimientos de los que habla. Aunque la gente no sabe con claridad por qué se siente así —en la mayor parte de los casos de conducta trastornada, por lo menos—, trata de atribuir la causalidad lo mejor que puede. Este intento inicial es valioso para el terapeuta, ya que él puede tomar el hilo causal que el paciente le revela y desenredarlo a fin de llegar a una noción más productiva acerca de la manera en que los sentimientos que expresa se ajustan a un contexto conductual. Un paciente puede decir que está deprimido. El interrogatorio revela que ha tenido un conflicto con su jefe y, a su vez, esto implica que el paciente ha sido atacado en términos de su competencia, revelando una cadena de eventos importantes para explicar los sentimientos: conflicto-jefe-deprecación-baja estimación-sentimientos negativos - escasa motivación para el trabajo - sentimientos negativos continuos, etc. En cambio, la persona que ha sido reforzada positivamente por su buen trabajo, tiende a caminar con garbo, a sonreír, a ser expansiva, y a estar dispuesta a reforzar a los demás. No se necesita un potente microscopio con aumento elevado, para demostrar la relación entre estas tendencias conductuales y los sentimientos.


Phillips, 1980.

miércoles, 16 de julio de 2014

El autismo desde la óptica interpretativa del psicoanálisis lacaniano



El documental francés El muro  (Le mur), que critica las posturas del psicoanálisis sobre el autismo, ha causado cierta conmoción en los últimos meses, incluso llegando a ser mencionado en The New York Times.

Francia es uno de los últimos bastiones remanentes del psicoanálisis, la teoría y terapia creada por Sigmund Freud y desarrollada por sus incontables acólitos. En la mayor parte del mundo anglosajón, la influencia del psicoanálisis ha disminuido en forma continua durante las últimas décadas (salvo en las humanidades y los estudios culturales), pero la salud pública y los departamentos académicos de psicología de Francia siguen aún dominados en gran medida por el psicoanálisis, en particular por los seguidores del carismático Jacques Lacan, quien fuera uno de los blancos principales del libro Imposturas intelectuales  de Alan Sokal y Jean Bricmont.

 En la mayor parte de los demás países, diferentes variantes de la terapia cognitivo-conductual (TCC) se consideran el tratamiento estándar para el autismo (y otras afecciones psicológicas). Los psicoanalistas franceses continúan resistiéndose a ella, porque la consideran (falsamente) como una forma terapéutica reduccionista que se enfoca exclusivamente en el cambio de conducta y pasa por alto la dimensión subjetiva de la enfermedad psicológica.

En El muro vemos a varios psicoanalistas explicando el comienzo del autismo, explicaciones que derivan de una larga tradición psicoanalítica de culpar del autismo a las relaciones fallidas con los padres (Bruno Bettelheim, Jacques Lacan, Françoise Dolto). En términos de dramas edípicos no resueltos y de conflictos intersubjetivos.

Tomadade http://esquimal.ucoz.com/news/el_arte_contemporaneo_entre_la_experiencia_lo_antivisual_y_lo_siniestro/2011-05-15-171

A veces el autismo es causado porque la madre está deprimida durante el parto o mientras el bebé está en el útero.  A veces  el autismo es por sobre todo una “elección” que realiza el mismo niño. Aparentemente los padres influencian este escape hacia el autismo, pero sólo el niño se hace “responsable”.
Nos enteramos de que los padres deben intervenir en la relación madre–hijo para evitar su fusión sexual; que todas las madres experimentan un período de “locura maternal” luego del embarazo; que toda relación madre–hijo es intrínsecamente incestuosa; que el niño autista “se rehúsa” a entrar al mundo del lenguaje porque está “enfermo de lenguaje”; que algunos padres son impotentes y patogénicos; que una función de la placenta es mediar entre los deseos homicidas de madre y feto durante el embarazo; y que el daño psicológico del incesto padre–hija no es algo para preocuparse mucho.
No todas estas exóticas ideas son compartidas por todos los analistas, por supuesto. De hecho, si uno consulta a dos psicoanalistas sobre cualquier tema dado, generalmente termina con tres opiniones diferentes.
Particularmente dolorosa es la triste visión expresada por muchos analistas lacanianos sobre los beneficios esperados de su (o cualquier forma de) terapia (“el placer de sentirse interesado por una pompa de jabón”, dice un analista).

Esto refleja otra doctrina central del psicoanálisis lacaniano: no podemos ser curados de la condición humana, y los síntomas que desarrolla un paciente constituyen su manera de lidiar con el ineludible “nudo” en el que los humanos nos enroscamos a nosotros mismos (de ahí la “elección” del autismo). En vez de alentar falsas esperanzas, o así dicen los lacanianos, deberíamos resignarnos a este estado de cosas. Tratar de librarnos de síntomas debilitantes, como intentan hacer los terapistas cognitivo-conductistas, es erradicar la dimensión de la subjetividad humana. Tal derrotismo es repelente en vista de las intervenciones terapéuticas basadas en la evidencia que existen para lidiar con afecciones como el autismo.
El film es acusado de ser “polémico”, como si esto fuera un crimen de pensamiento en sí mismo. Un realizador fílmico tiene derecho a expresar sus ideas sobre un tema y a tomar posición si se siente moralmente obligado a hacerlo. ¿Podría cualquier persona sensata realizar un documental sobre la homeopatía, la astrología o la cienciología y permanecer cuidadosamente neutral sobre el tema tratado? El tono polémico del film está perfectamente justificado a la luz de los escandalosos dichos de los psicoanalistas lacanianos. Incluso si Robert hubiera presentado falsamente las ideas expuestas por alguno de sus entrevistados, estos últimos podrían haber escrito una respuesta formal, en vez de arrastrar a una joven cineasta a una corte de justicia y exigir una compensación exorbitante (300 mil euros en total).

Esta noticia parecería exótica sin embargo, en México se ha comenzado hacer uso de las posturas lacanianas para tratar el autismo, se le llama “practica entre varios” y se usa en los centros de atención múltiple y en los usaer, que dependen de la Secretaria de Educación Pública (SEP).

Será bueno que los psicolog@s de la SEP y autoridades, vieran este documental “polémico”. Por lo pronto no criticare a lacan no sea que me demanden.